
El presente es la vida,
y sólo allí están Dios y la eternidad.
Por ello hay que vivir despierto,
vigilante,
para no perderte en ella.
Los Evangelistas nos hablaron de un Jesús que usaba las parábolas para explicarnos la realidad del Reino de Dios. Espero que estos cuentos os puedan conducir al mismo destino.
