
A un tímido discípulo que quería obtener seguridad en sí mismo le dijo el Maestro: "Tú tratas de encontrar certeza en los ojos de los demás, pensando que en eso consiste la seguridad en uno mismo".
"Pero, entonces, ¿no tengo que conceder importancia a la opinión de los demás?"
"Al contrario. Pondera todo lo que digan, pero no te dejes controlar por ello".
"¿Y cómo se rompe el control?"
"¿Y cómo se rompe un espejismo?"