
En la realidad no hay bien ni mal.
No existe bien ni mal
en las personas,
ni en la naturaleza.
Existe solamente
un juicio mental impuesto
a esta
o aquella realidad.
Los Evangelistas nos hablaron de un Jesús que usaba las parábolas para explicarnos la realidad del Reino de Dios. Espero que estos cuentos os puedan conducir al mismo destino.
