Para despertar
hay que estar dispuesto
a escucharlo todo,
más allá de los cartelitos
de buenos y malos,
con receptividad,
que no quiere decir
credulidad.
Los Evangelistas nos hablaron de un Jesús que usaba las parábolas para explicarnos la realidad del Reino de Dios. Espero que estos cuentos os puedan conducir al mismo destino.