domingo, 23 de marzo de 2014

UN GRANJERO TENÍA CARROCHOS PARA VENDER.

Un granjero tenía cachorros para venderUn niño con una amplia sonrisa le dijo: “Señor, quiero comprarle uno de sus cachorritos”. El granjero, le respondió: estos cachorros son de raza, y cuestan bastante dinero. He conseguido treinta y nueve centavos ¿es esto suficiente? Seguro, dijo el granjero, comenzando a silbar y a gritar, “Dolly, ven aquí”. Dolly salió corriendo de su casilla y bajó la rampa seguida de cuatro pequeñas bolas de piel. Los ojos del niño danzaban de alegría. Entonces de la casilla salió, a hurtadillas, otra pequeña bola, ésta era notablemente más pequeña. Se deslizó por la rampa y comenzó a renguear en un infructuoso intento por alcanzar al resto. El niño apretó su carita contra la cerca y gritó con fuerzas: ¡Yo quiero a ése!, señalando al más pequeño. El granjero le dijo: "Hijo, tú no quieres a este cachorrito. Él nunca podrá correr y jugar contigo de la forma en que tú quisieras”. Al oír eso, el niño bajó la mano y lentamente se subió el pantalón en una de sus piernas. Le mostró una prótesis de doble abrazadero de acero a ambos lados de su pierna, que iba hasta un zapato especial. Mirando al granjero, le dijo: “Como usted verá, señor, yo tampoco corro tan bien que digamos, y él necesitará a alguien que lo comprenda”.

CONTRA EL RACISMO.

Contra el racismoEn un avión, iniciado el vuelo, una "Señora" oprime insistentemente el timbre para llamar a la azafata: ¿Cuál es el problema, Señora? - Pregunta la azafata - ¿Es que no lo ve? - Responde la dama - Me colocaron junto a un sucio INDÍGENA. No soporto estar al lado de uno de estos seres repugnantes, ¿NO TIENE OTRO ASIENTO?. Por favor, cálmese -dice la azafata- Casi todos los asientos están ocupados. Pero, voy a ver si hay un lugar disponible. La azafata se aleja y vuelve de nuevo algunos minutos más tarde: Señora, como yo pensaba, ya no hay ningún lugar libre en la clase económica. Hablé con el Comandante y me confirmó que no hay más sitios disponibles en la clase económica. No obstante, tenemos aún un lugar en primera clase. Antes de que la dama pudiera hacer el menor comentario, la azafata sigue: Es del todo inusual permitir a una persona de la clase económica sentarse en primera clase. Pero, dadas las circunstancias, el Comandante encuentra que sería escandaloso obligar a alguien a sentarse junto a una persona tan repugnante. Todos los pasajeros alrededor, observaban la escena, indignados. Entonces, la azafata, dirigiéndose al indígena, le dice: Si el Señor lo desea, tome su equipaje de mano, ya que un asiento en primera clase le espera. Y los pasajeros, que sorprendidos, presenciaban la escena: SE LEVANTARON Y APLAUDIERON!!!

domingo, 2 de marzo de 2014

LA GUERRA DE LAS CAMPANAS.

Gianni Rodari (Extraído de Cuentos por teléfono, Barcelona, Juventud, 1973.)
Érase una vez una guerra, una grande y terrible guerra, que hacía morir a los soldados de uno y otro bando.
Nosotros estábamos en este bando y nuestros enemigos estaban en el otro, y nos disparábamos mutuamente día y noche, pero la guerra era tan larga que llegó un momento en que empezó a escasear el bronce para los cañones y en el que ya no nos quedaba hierro para las bayonetas, etc.
Nuestro comandante, el Extrageneral Bombón Tirón Pisarruidón, ordenó echar abajo todas las campanas de los campanarios y fundirlas todas juntas para hacer un grandísimo cañón: uno solo, pero lo suficientemente grande como para ganar la guerra de un solo disparo.
Para levantar aquel cañón fueron necesarias cien mil grúas; para transportarlo al frente se necesitaron noventa y siete trenes. El Extrageneral se frotaba las manos de contento y decía:
- Cuando dispare mi cañón, los enemigos huirán a la luna.
Llegó el gran momento. El cañonísimo fue apuntado contra los enemigos. Nosotros nos habíamos tapado los oídos con algodón porque el estallido podía rompernos los tímpanos y la trompa de Eustaquio.
El Extrageneral Bombón Tirón Pisarruidón ordenó:
- ¡Fuego!
El artillero pulsó un mando. Y de improviso, desde un extremo hasta el otro del frente, se oyó un gigantesco repique de campanas:
" ¡Din! ¡Don! ¡Dan! ".
Nosotros nos quitamos el algodón de los oídos para oír mejor.
" ¡Din! ¡Don! ¡Dan! ", tronaba el grandísimo cañón. Y el eco, con cien mil voces, resonaba por montes y valles: " ¡Din! ¡Don! ¡Dan! ".
- ¡Fuego! - gritó el Extrageneral por segunda vez - ¡Fuego, córcholis!.
El artillero pulsó el mando nuevamente y otro concierto de campanas se difundió trinchera en trinchera. Parecía como si tocaran a la vez todas las campanas de nuestra patria. El Extrageneral se arrancaba los cabellos de rabia y continuó arrancándoselos hasta que sólo le quedó uno.
Luego hubo un momento de silencio. Y entonces, desde el otro frente, como si fuera una señal, respondió un alegre y ensordecedor " ¡Din! ¡Don! ¡Dan! ".
Porque debéis saber que el comandante de los enemigos, el Muertismariscal Von Bombonen Tironen Pisaruydonsson, también había tenido la idea de fabricar un cañonísimo con las campanas de su país.
" ¡Din! ¡Dan! ", tronaba ahora nuestro cañón.
" ¡Don! ", respondía el de los enemigos.
Y los soldados de los dos ejércitos saltaban de las trincheras y corrían los unos hacia los otros, bailando y gritando:
- ¡Las campanas, las campanas! ¡Es fiesta! ¡Ha estallado la paz!.
El Extramariscal y el Muertiscal subieron a sus coches y se fueron corriendo, y aunque gastaron toda la gasolina, el son de las campanas todavía les perseguía.

sábado, 1 de marzo de 2014

LOS TRES HIJOS DEL REY.

Erase un rey que tenia tres hijos Poseia ademas muchas riquezas y posesiones que se extendían a lo largo y ancho de su reino. Pero su gran tesoro eran sus tres hijos, a quienes amaba entrañablemente y a los que había procurado educar desde pequeños.

De entre las riquezas que poseía su reino, le gustaba sobre todo un brillante de valor extrordinario,admirado en el mundo entero.





¿Para quién sería aquel brillante al repartir la herencia? Su padre les sometpó a una prueba. Seria para el que realizase la mayor hazaña en el dia señalado.

Al llegar la noche,cada uno relato los acontecimientos de la jornada.

El mayor habia dado muerte a un dragon que sembraba el panico por todo el reino.

El segundo venció a diez hombres bien armados con una pequeña daga.

El tercero dijo:"Sali esta mañana y encontre a mi mayor enemigo durmiendo al borde de un acantilado...y la deje segir durmiendo."

Entonces el rey se levanto del trono,abrazo a su hijo menor y le entrego el brillante.

Un gran Rey y sus tres hijos.

La forma de ejercer adecuadamente cualquier poder o autoridad es poniéndome al servicio de los demás.


Había una vez un poderoso rey que tenía tres hijos. Dudando sobre quién debía sucederlo en el trono, envió a cada uno de ellos a gobernar un territorio durante cinco años, al término de los cuales deberían volver junto a su padre para mostrarle sus logros.
Así marcharon los tres, cada uno a su lugar, alegres por poder ejercer como reyes. Pero al llegar descubrieron decepcionados que tan sólo se trataba de pequeñas villas con un puñado de aldeanos, en las que ni siquiera había un castillo.
- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores, pero demostraré a mi padre que puedo ser un gran rey - se dijo el mayor. Y juntando a los pocos habitantes de su villa, les enseñó las artes de la guerra para formar un pequeño ejército con el que conquistar las villas vecinas. Así, su pequeño reino creció en fuerza y poder, y al cabo de los cinco años había multiplicado cien veces su extensión. Orgulloso, el joven príncipe reunió a aquellos primeros aldeanos, y viajó junto a su padre.
- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores; sin duda mi padre quiere probar si puedo ser un gran rey - pensó el mediano. Y desde aquel momento inició con sus aldeanos la construcción del mayor de los palacios. Y tras cinco años de duro trabajo, un magnífico palacio presidía la pequeña aldea. Satisfecho, el joven príncipe viajó junto a su padre en compañía de sus fieles aldeanos.
- Seguro que a mis hermanos se les han dado reinos mayores, así que la gente de esta aldea debe de ser importante para mi padre - pensó el pequeño. Y resolvió cuidar de ellos y preocuparse por que nada les faltara. Durante sus cinco años de reinado, la aldea no cambió mucho; era un lugar humilde y alegre, con pequeñas mejoras aquí y allá, aunque sus aldeanos parecían muy satisfechos por la labor del príncipe, y lo acompañaron gustosos junto al rey.
Los tres hermanos fueron recibidos con alegría por el pueblo, con todo preparado para la gran fiesta de coronación. Pero cuando llegaron ante su padre y cada uno quiso contar las hazañas que debían hacerle merecedor del trono, el rey no los dejó hablar. En su lugar, pidió a los aldeanos que contaran cómo habían sido sus vidas.
Así, los súbditos del hijo mayor mostraron las cicatrices ganadas en sus batallas, y narraron todo el esfuerzo y sufrimiento que les había supuesto extender su reino. El hermano mayor sería un rey temible, fuerte y poderoso, y se sentían orgullosos de él.
Los súbditos del mediano contaron cómo, bajo el liderazgo del príncipe, habían trabajado por la mañana en el campo y por la tarde en la obra para construir tan magnífico palacio. Sin duda sería un gran rey capaz de los mayores logros, y se sentían orgullosos de él.
Finalmente, los súbditos del pequeño, medio avergonzados, contaron lo felices que habían sido juntos a aquel rey humilde y práctico, que había mejorado sus vidas en tantas cosas. Como probablemente no era el gran rey que todos esperaban, y ellos le tenían gran afecto, pidieron al rey que al menos siguiera gobernando su villa.

Acabadas las narraciones, todos se preguntaban lo mismo que el rey ¿Cuál de los príncipes estaría mejor preparado para ejercer tanto poder?
Indeciso, y antes de tomar una decisión, el rey llamó uno por uno a todos sus súbditos y les hizo una sola pregunta:
- Si hubieras tenido que vivir estos cinco años en una de esas tres villas, ¿cuál hubieras elegido?
Todos, absolutamente todos, prefirieron la vida tranquila y feliz de la tercera villa, por muy impresionados que estuvieran por las hazañas de los dos hermanos mayores.
Y así, el más pequeño de los príncipes fue coronado aquel día como el más grande de los reyes, pues la grandeza de los gobernantes se mide por el afecto de sus pueblos, y no por el tamaño de sus castillos y riquezas.

Autor.. Pedro Pablo Sacristán

EL REY Y SUS TRES HIJOS.

Cierta vez existió un rey que tenía tres hijos dotados de las mismas cualidades de modo que era difícil escoger, entre ellos, quien iba recibir el legado del Reino.

Entonces acudió a un sabio de la región para recibir su consejo. El sabio ideó el plan y aconsejó al rey:

- Vete de peregrinación.

Así el rey llamó a sus tres hijos y les dio a cada uno la misma cantidad de semillas de unas hermosas flores. Luego, antes de marcharse, les dio la siguiente instrucción:

- Preservad estas semillas tan bien como os sea posible, porque vuestras vidas dependen de ellas. Y, cuando regrese me informaréis de lo ocurrido con ellas.

El primer hijo, el mayor, el que mejor sabía conducirse, el más artero y pulcro, dijo:

- Guardaré estas semillas en una caja fuerte, de modo que para cuando regrese mi padre estarán tal cual me los ha dado, ya que de ello depende mi vida. -Y procedió con la idea de guardarlo tal como se propuso.

El segundo hijo, dijo:

- Como las semillas deben ser preservadas, mientras dure la ausencia de mi padre, las venderé y guardaré el dinero, y, el día que él regrese, las volveré a comprar y él no se dará cuenta, sin embargo las especies estarán tan frescas como me los dio, pues guardarlo no puedo porque hay el riesgo de que se pudran. -Y así lo hizo.

El tercer hijo, dijo:

- Lo que nos dio son semillas, eso debe significar algo. Y, como las semillas están hechas para germinar y crecer en la superficie de la tierra, prepararé el terreno y las sembraré sobre ella para que adorne el jardín.

Al cabo de un año, el padre regresó y, evidentemente, examinó a cada uno de sus hijos. El hijo mayor abrió la caja fuerte y dijo a su padre:

- Mi señor, aquí tiene las semillas que me las dio; están bien conservadas, tal como usted me las dio. 

Pero, el rey, dijo:

- ¡Estúpido! Las semillas no se conservan en cajas de seguridad; solo se preservan si las dejas morir y le permites renacer.

Luego se dirigió al segundo hijo diciendo:

- Tú entendiste mejor que tu hermano mayor. Pero, como la cantidad de las semillas sigue siendo la misma y que ellas se multiplican en millones, naturalmente, has cometido un grave error en el intento de preservar tal cual te las di. 

Después se dirigió al menor, quien le condujo hacia el jardín para mostrárselo, diciendo:

- Padre, yo las esparcí por el suelo y se han convertido en plantas. Sin embargo, pronto florecerán y harán sus propias semillas de modo que usted las recogerá multiplicado en millones. 

El rey declaró:

- ¡Ganaste la prueba, muchacho! ¡Tú serás mi sucesor! Porque la única forma de preservar la semilla es permitiéndole morir para que pueda renacer.

viernes, 21 de febrero de 2014

LUCHA POR EL TRABAJO.


Soy un joven mas de esta sociedad argentina. Como es habitual en los estudiantes, queremos conseguir un trabajo por temporada para costear nuestros gastos del año, y si conseguimos quedar efectivos, mejor. Si usted también está queriendo lo mismo, déjeme que le relate el cuentito sobre el eterno momento en el que hay que pasar hasta encontrar un trabajo.

Si no le gustan las agencias y desea ir por otro camino están las opciones de: a través de conocidos, familiares, leyendo el diario, publicando en un diario, repartiendo currículum por todos los negocios o viendo si hay un aviso en algún negocio que necesitan empleado. Al final de todo esto, es lo mas probables que consigas algo en el que tu sueldo sea bajo y estés en negro.

Para los que desean algo mejor se van a las agencias. Tu currículum pasa a formar parte de una gran montaña de currículum los cuales se renuevan cada tanto y los viejos, bueno, en el basurero. Luego si tenés suerte te llaman para una entrevista. Las más exigentes te hacen completar una extensa ficha, otras, sólo una planilla o nada. Te podes encontrar con test de razonamiento, con test de personalidad, entrevistas sobre tu persona para conocerte. En esas entrevistas te preguntan sobre tus fortalezas, debilidades, hobbies y varias verduritas mas que uno ni sabe para que le importan. Hasta que llegamos a una persona que es de la empresa y nos hacen una charla en la cual sentimos que necesitamos ser súper intelectuales y muy experimentados para poder entrar.
Mientras seguís gastando plata, tiempo y energía. ¿Te doy la última noticia? Dentro de unos cinco años o menos, el secundario completo que tanto te exigen no va a servir de nada, será estudio universitario o terciario completo. SI, aunque no le guste, así me lo dijeron en una entrevista con una empresa que está adelantada cinco años mas en el tiempo que Argentina.

Un grupo reducido llega a su meta de conseguir el trabajo mientras tanto mucho mas de la mitad sigue dando vueltas sin saber para dónde ir. Y así sigo en la lucha para conseguir un trabajo. En mi mente solo tengo el pensamiento de que lo voy a lograr.

Esto es real, no es ficción. No es para deprimir ni desanimar a nadie. Solo es para aprender y reflexionar sobre vivencias e historias de otros. La experiencia de los demás es útil para mejorar nuestra propia experiencia, no cometer los mismos errores y conocer mejor el camino hacia nuestra propia meta.