
Quien salva una sola vida es como si hubiera salvado todo el mundo, quien destruye una sola vida es como si hubiera destruido a todo el mundo.
Los Evangelistas nos hablaron de un Jesús que usaba las parábolas para explicarnos la realidad del Reino de Dios. Espero que estos cuentos os puedan conducir al mismo destino.




Le dije al almendro:





El que duerme en el suelo no se cae de la cama.
Quien perdió su bolsa, queda libre de ir donde quiera.












