Un guerrero con un pasado bastante turbio, preguntó a un anacoreta si
creía que Dios recibiría su arrepentimiento. Y el ermitaño, después de
exhortarlo con muchos consejos, le preguntó:
— Dime, te lo suplico, si tu túnica está rasgada, ¿la tiras…?
— No, respondió el otro, la coso y vuelvo a ponérmela
— Por lo tanto, añadió el monje, si tú cuidas tu vestido de paño, ¿quieres que Dios no tenga misericordia de su imagen?
Apotegmas de los padres del desierto
— Dime, te lo suplico, si tu túnica está rasgada, ¿la tiras…?
— No, respondió el otro, la coso y vuelvo a ponérmela
— Por lo tanto, añadió el monje, si tú cuidas tu vestido de paño, ¿quieres que Dios no tenga misericordia de su imagen?
Apotegmas de los padres del desierto