En el medio de los dos bandos apareció una tortuga a la cual parecía importarle poco lo que sucedía.
-¡Oye tortuga torpe! –gritó el jefe de los perros-¡sal del medio si no quieres terminar como los gatos!
-¡Si sal! –gritó el feje de los gatos para no ser menos- que hoy vamos a demostrarles a esos perros quién manda.
La tortuga que no tenía apuro miró por unos segundos a los perros, luego a los gatos y contestó:
-¡Son los animales mas tontos que he visto en toda mi vida! ¿Por qué se pelean?
-Y a ti que te importa –respondió el jefe de los gatos- no es asunto tuyo
-¡Por supuesto que si lo es! –contestó tranquilamente la tortuga
-¿Y por qué lo es? –preguntó un perro picado por la curiosidad.
-Bueno… si entre ustedes se matan no va a ver quien custodie la seguridad pues no va a ver perros. Las ratas van a invadir todo y eso va a ser terrible!
-¿Y a ti que te importa eso? ¡Ya no se puede vivir con esos perros pulguientos! –gritó un gato- que se hacen llamar los mejores amigos del hombre.
-Ustedes también lo son –dijo la tortuga-sin ustedes habría ratas por todos lados, aparte ustedes no son diferentes.
Todos los perros y gatos se largaron a reír a las carcajadas.
-¿No somos diferentes? –dijo el jefe de los perros- ¡veo que además de ser una tortuga muy tonta eres ciega!
-¡Oye! Mas respeto conmigo –contestó ofendida la tortuga- ¿acaso ustedes no son animales?
-Si, ¿y? –dijo un gato.
-Unos son caninos y otros son felinos, pero ambos pertenecen al reino animal.
-¿Y eso qué? Los perros son diferentes a nosotros –contestó agrandadamente un gato- por más que sean animales como nosotros no sirven para nada.
-¡Diferentes eh!, díganme, si se dejaran de pelear e intentaran vivir juntos en paz, cooperando uno con lo que hace el otro ¡los dos se verían beneficiados!
-¡No lo creo! –contestó un perro- los gatos son torpes, nosotros somos más inteligentes, somos mas evolucionados y nos llevamos mejor con el hombre. ¡Ellos son interesados!
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