viernes, 7 de febrero de 2014

VIRUS LETAL.


Una vez los ángeles del mal tuvieron una reunión muy importante con su jefe en cómo poder destruir las tres armas más poderosas de los humanos: unión, solidaridad y esperanza. Luego de una larga discusión llegaron a la conclusión que la individualidad, la soledad y la desesperación serían más fuertes que el odio mismo para contraatacar esas grandes cualidades de los humanos.
Desde entonces en el mundo miles de personas se deprimen, entran en desesperación a causa de la desesperanza. Con el tiempo siempre surgieron personas que lucharon por mostrarles a la humanidad la unión, esperanza y solidaridad. Pero una vez mas, siempre cambiando el sistema de organización social; en este caso el capitalismo, el objetivo de la individualidad se cumple y cada vez más personas se sienten solas. Creen que por estar detrás de una computadora y chatear con otra persona sociabilizan y se equivocan. Creen que por mirar una película juntos sociabilizan y se equivocan, ponen la TV en la mesa a la hora de almorzar o cenar y se equivocan.
Pero en todo el mundo se levantan personas que utilizan hasta estos medios fríos de comunicación y le dicen a la gente que no está sola. Mucha gente muestra un gran sentimiento y acción de solidaridad. Muchas veces el sentimiento de unión ha llevado a grandes equivocaciones, como el odio racial, nacionalismo, fanatismo religioso y dictaduras en el poder. Todo se puede moldear para bien o para mal. Nosotros decidimos.
Una vez había un ave que soñaba que cuando fuese grande haría su nido en el bosque que se encontraba en la heladera de una montaña. Cuando creció, se encontró que tenía que decidir que hacer, hacia atrás, lo que ya conocía, a su derecha, una gran llanura, a su izquierda, el río y en frente suyo la montaña. Por suerte su sueño siempre fue lo demasiado fuerte para ayudarla a decidirse y armó su nido en la montaña.
Nosotros somos así, podemos ver, oír y sentir. Pues entonces veamos bien la diferencia entre la verdad y el engaño. Se que esto parece mas a un monólogo que un cuento típico de los míos, pero me indigna ver cómo muchas personas dejan lugar para que la soledad, la desesperación, la individualidad las invadan. Se sumergen en este sistema letal que lo único que da es miseria, hambre, guerras, depresión y desastre.
¡¿Cuándo volveremos a ser solidarios, unidos y llenos de esperanzas!?

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